Además de toda la sarta de acusaciones, más vicerales que sustentadas en hechos, expresadas con motivo del rechazo oficioso a un presupuesto cuyo mayor pecado parece ser el no haberse generado en los escritorios de la oposición, algunos frenéticos diputados demuestran un escandoloso desconocimiento de leyes, historia y hasta lenguaje y en tales aberraciones evidencian que su verdadero anhleo se acerca más al uso y abuso del poder que al supuesto afán de servicio que a menudo enarbolan.
A quienes la semana pasada dijeron que ya es tiempo de que la Cámara de diputados “apruebe o rechaze a los secretarios nombrados por el Gobierno” habría que regresarlos a la secundaria para que recuerden ¿o será que nunca lo aprendieron? que el “gobierno” no es lo mismo que el “ejecutivo”, que cada pueblo decide su forma de gobierno y que según la constitución que nos rige desde 1917 hemos elegido un gobierno con tres poderes y que en esta elección no aprobamos un sistema parlamentario como el que parece desear protagonizar una de las partes de dicho gobierno, a saber la oposición en la Cámara de diputados, que por cierto no es, como pretenden, el todo del poder legislativo.
Todos los ciudadanos que acudimos a las urnas, cada uno por su personal e íntima opción teníamos un ahelo común que va más allá del simple cambio o el “canto por cantar” Deseábamos, paz, justicia social y respeto a las iniciativas de la sociedad civil, en lugar de ello estamos viendo una mayor desunión entre los mexicanos, un aumento en la inseguridad -no sólo la que nos impone la delincuencia sino la que propicia el caos por el incumplimiento y la mala interpretación de la ley- y una pedestre burla para quienes menos tienen a los que se les utiliza únicamente como argumento para que los nuevos poderosos tengan mayor control sobre los dineros -que dicho sea de paso los genera el pueblo- recursos que tampoco aliviarán el hambre ni la falta de escuelas ni la escacez de empleos; pero que si permitirán ceremonias -no se si lucidas o nacas- para alumbrar a los que llegan más ansiosos de vendetas que de trabajo.
La sociedad civil que tuvo en los postulados de Luis Donaldo Coliso la esperanza de ser un nuevo pilar de la República, no sólo continúa desvinculada de cualqueir apoyo gubernamental sino que ahora tendrá que defenderse de los arribistas que pretenden utilizar estructuras físicas y de organización logradas con muchos años de esfuerzo y compromiso social para los personales proyectos de los nuevos gobernantes, bajo el argumento de que las instalaciones de muchos patronatos se encuentran sub-utilizadas ¡y cómo no! si se carece de liquidez para contratar médicos, maestros, trabajadores sociales, personal administrativo, gente de intendencia, y muchos otros empleos de los que dicen tirios y troyanos es necesario crear. Para quienes vemos a representantes que en nada nos representan y que más parecen alacranes con alas, se antoja invitarles a hacer lo que la sociedad civil organizada si hace: trabajen señores, si nuestros impuestos no les bastan, utilicen los patios de sus casas para hacer eventos como los que nosostros organizamos a fin de generar recursos, seguramente sus albercas y jardines también están sub-utilizados.
ALACRANES CON ALAS. – 24 noviembre de 1997
Julio 1, 2008 de liliacisneros