Además de que la luna sea más hermosa según la percepción boehmia de los mexicanos que en parte le da un tono de resignación al tlatelcoco que no se olvida, octubre debe tener en su esencia algo de reivindicación, al grado que los dias internacionales, para: la erradicación de la pobreza, la alimentación, la reducción de la desnutrición, de información sobre el desarrollo e incluso el mismo anivesario de la fundación de las Naciones Unidas, se celebran justo en el transcurso de sus 31 jornadas.
Quién sabe que influjo -más allá de su luna- este mes nos invita a mirar los contrastes con cierta profundidad y análisis, en una realidad en la que a solo 2 dias de distancia y casi en el mismo espacio pueden convivir, un mínimo grupo de privilegiados, que solo en el estacionamiento del club del golf reunen -por el valor de sus coches- mucho más que el monto las deudas hipotecarias de sus empleados, y un auditorio para 2000 mil pesonas, lleno también, pero de gente que utiliza el metro, sus modestos sedanes convertidos en taxis, o simplemente sus extremidadaes, ambos con el objetivo común de tener un rato de esparcimiento.
Allá, lo exclusivo, la bolsa Chanel, el vestido de Saks, el perfume francés y los zapatos italianos, acá, los jeans, la camiseta con la consigna del Che, el pensamiento de Marcos, las frases de Zapata y Villa. En el verdor de los amplios campos: la preocupación por la cotizacion del dólar, la presunción de la nueva joya, la compra del avión o la casa en el extranjero y en el abarrotado teatro sindical: la denuncia, el llamado a la conciencia, la enseñanza para la organización, la reivindicación de clase.
Dos Méxicos, muchos Méxicos, compartiendo el mismo espacio y hasta los mismos tiempos. En una dimesión los muchos que tienen poco, preparan comida de manera comunitaria -”hay que sacar fondos para el movimiento”- venden boletos -cien, quinietos, tres mil- hasta la clase media se está convirtiendo en simpatizante de sus líderes, compran camisetas, poemarios, cassetes y se admiran del hecho de que ” estas gentes sean capaces de pagar 15 pesos -casi un salario mínimo- por la entrada” y en la otra realidad, hay quién lamenta la ausencia de don fracasado que no pudo pagar la multimillonaria acción del campo de 18 hoyos, el cual recorren pausadamente sin más afan que pegarle a una pelotita que con su magia les protege de la desagradable visión de la “cartolandia” que colinda con sus árboles, sus trampas de arena y sus lagos artificiales.
Más allá de la competencia y la premiación de estelares de un lado y las 3,000 representaciones teatrales del otro, la polémica por la presencia de los zapatistas en el congreso indígena, se convierte en argumento de venta de periódicos y espacios electrónicos, las elecciones de Guerrero preocupan a los hacedores de la democracia en tanto que aumenta la indiferencia de los votantes y la incomunicación se agranda, cada quién interpreta la realidad de manera diferente, unos se sienten lesionados por la visita de alemanes a los que se pasea por todo el territorio nacional, otros consideran que los guerrilleros no deben salir del límite de su territorio, miles de niños mueren de desnutrición en tanto la empresa de Disney anuncia la venta de millones de hamburguesas en el 25 aniversario de uno de sus parques; y frente a esta división de esencias, ante este desmembramiento de lo que nos hace comunes, los chacales, los buitres, las hienas sólo aguardan, con el secreto deseo de que la esperanza de los auténticos mexicanos no se convierta en cohesión, en lucha civilizada y genuina por la justicia social y en ese afán, al igual que los primeros conquistadores regalaron alchohol a los indígenas, los capitalistas del colonialismo contemporáneo, obsequian, droga, armas, música estridente, comida chatarra y oropeles que nos impiden -al igual que los ciclones y el smog- disfrutar de la hermosa luna de octubre.
ALGO MAS QUE LA LUNA DE OCTUBRE. – 7 de Octubre de 1996
Julio 1, 2008 de liliacisneros