Dos factores cuando menos, preocupan a quienes aun tienen la curiosidad de revizar la historia y relacionar ésta con acontecimientos presentes como: el gran interés del clero dogmático por inmiscuirse en asuntos de Estado, su apoyo irrestricto a las oposiciones identificadas con corrientes conservadoras y la toma de posiciones en favor de éstos por parte de algunos medios de comunicación y en segunda instancia la presencia de argumentos favorecedores del anexionismo en ciertas páginas de INTERNET.
Para quienes con imperdonable inocencia, interpretan los triunfos de corrientes de extrema derecha en prácticamente todos los estados colindantes con la Union Americana, como simple ejercicio de democracia, recomiendo analizar algunos documentos como los tres artículos publicados por el Uiversal el 13, 16 y 18 de octubre de 1850, en los que se ensalza la postura del pensamiento conservador en contra de los liberales de la época, a quienes mañosamente y en un mal ejercicio de la libertad de expresión, se les pretende culpar por la pérdida del territorio de California y Nuevo México, arreglado en un leonino tratado de Guadalupe, como resultado de los desaciertos de Santa Anna, apoyado dicho sea de paso por estos conservadores en algún momento de la historia, en el que el asunto de la invasión norteamericana a nuestra nación soberana, se maquilló al amparo de la legalidad, mediante el pago de 15 millones de dólares.
“… Supimos primero, que el sistema federal era un gérmen de continuos desastres para la patria; vimos después, que tampoco era eficaz para nuestra dicha la centralización…. la guerra de Texas nos hizo sospechar las miras ambiciosas de nuestros vecinos….” de ahí en adelante, el medio aludido, que hace unas semanas trató de cubrir su desorden fiscal y financiero con pretendidos argumentos de restricción a la libertad de prensa, abunda en una serie de “razones” muy cercanas al muro de las lamentaciones centrando la atención del lector en la maldad de ” este conflicto de pareceres y de ideas, de este choque de opiniones y doctrinas, en medio de tantas fracciones políticas que se llaman partidos y cuya denominación ha sido a veces imposible por sus infinitas subdivisiones….”
Su defensa de las posturas más reaccionarias y su oposición al desarrollo de ideas liberales se filtra en párrafos desinformadores que hacen recaer la responsabilidad de la pérdida de territorio en “hipócritas” (se refieren por supuesto a los liberales) a los que atribuyen pensamientos como éste ” ….si nosotros hemos de mandar, si se han de restablecer la moral y las creencias, si ha de tener la libertad las cortapisas de la religión y la ley…… más vale que México pertenezca a los Estados Unidos; no será una nación independiente, pero será parte de una nación en donde está nuestro ídolo, la democracia…….”
Por supuesto que en este manipuleo desinformativo, ninguna alusión se hacía de los planes conservadores para traernos a un emperador europeo, tampoco admitían que su herida sangraba por la inminente afectación de sus intereses políticos y económicos que les acarrearían las Leyes de Reforma y mucho menos iban a reconocer que su celo en contra de “el águila del norte que nos acecha y su garra constantemente abierta en contra de nosotros….” se refería más al temor de perder la posibilidad de manipular consciencias en un pueblo soguzgado y profundamente espiritual, que a un verdadero interés por el destino de México.
Ciento cuarenta años después, las cosas no han variado mucho, el clero revitalizado en su poder como resultado de las reformas constitucionales del sexenio pasado, cuestiona el orden establecido, lo mismo en el púlpito que en toda suerte de programas televisivos y radiofónicos en los que se falta a la verdad, se nulifica la posibilidad de análisis por parte del público y se promueve la violencia en aras de un supuesto rescate de los valores nacionales y la soberanía. Nada se dice de la relación de los traidores con los intereses que representan los grupos más retrógradas, simplemente se señala como culpable a todo aquel que no les garantice su prevalencia y se le cambia de calificativo según la época, sin admitir con elemental apego a la verdad, que su histórico enemigo ha sido: la justicia social, la libertad de creencia, la soberanía de la ley, los principios de equidad que condenan el acaparamiento de la riqueza y el poder y la honestidad en todos los ámbitos del actuar humano.
En el siglo pasado, ellos vendían la patria en las cortes europeas, hoy cabildean en Washington, en aras de la globalización y los tratados internacionales, De su celo por el riesgo del anexionismo y el horror en contra del acecho de la garra del águila del norte, se han olvidado. A casi trecientos años de nuestra independencia, promueven un proyecto con tiempos definidos, en el que si no logran la presidencia para el año 2000, lanzarán a los cuatro vientos su identidad con el primer mundo, a partir de un estado de ánimo generalizado al que inducen machaconamente con la complicidad de sus alfiles en los puntos claves de la tecnología moderna de la comunicación.
ANEXIONISMO VIEJO ANHELO DE LOS TRAIDORES. – 9 DE DICIEMBRE DE 1996
Julio 1, 2008 de liliacisneros