BUSQUEMOS LAS COINCIDENCIAS. – 17 noviembre de 1997
Aún los más escépticos y hasta los que hemos desarrollado cierta fobia por los números y la inexplicable macroeconomía, tenemos que reconocer que las cosas en México no andan del todo mal y ello resulta básicamente de la actitud sencilla, casi humilde de muchos funcionarios de la Secretaría de Hacienda que se atrevieron a bajarse de su nube, para explicarnos a todos “como si fueramos de primaria”como es que superamos la meta de crecimiento del PIB, logramos un aumento por encima de lo planeado en los nivles de empleo y una reducción de la inflación como consecuencia de finanzas públicas sanas.
En donde todavía parece haber resquemores es en el cuarto objetivo planteado para 1997, pues no parecen existir argumentos fuertes que sustenten el avance en el combate a la pobreza y aquí nuestros diputados -que cada dia decepcionan más y nos muestran su total carencia de visión histórica y aprecio por el destino de quienes se supone representan- en lugar de dar rienda suelta a sus ambiciones personales y de grupo, deberían ponerse a trabajar para que hasta los más desinformados sepan, que tipo de empleos fueron los que se incrementaron y que tanto representó el salario de éstos en el producto interno y el ejercicio presupuestal global. Cualquier ama de casa que vaya al mercado, sabe -aunque no lo entienda- que no hubo en realidad una revaloración de salario individual, dicho en términos rimbombantes, sigue siendo muy bajo el poder adquisitivo de éste y ahora que sabemos un poco más de finanzas y economía, la sospecha de que los sectores más beneficiados por el programa de empleos fueron el industial y el manufacturero, no deja lugar a dudas.
Pero el saberlo y el permitírsenos conocer los criterios de política económica para 1998, nos genera tambien un cierto grado de confianza, pues ahi se compromete el gobierno a orientar la inversión pública a la creación de infarestructura y no se necesitan doctorados en el extranjero para saber que ésta es la que genera mayores empleos de niveles múltiples. Para explicarlo, otra vez “como si todos fueramos de primaria” esto significa que una carretera o el tendido de lineas eléctricas, permiten contratar, lo mismo albañiles que ingenieros o administradores etc. amén de poner en movimiento inventarios de proveedores de muy diversos niveles, lo cual entre otras cosas alivia las presiones de nuestro ya de por si depauperado campo al absorver jornaleros temporales que viven en la angustia de saber que dice el cielo en la temporada de lluvias.
Establecer programas generales que realmente impliquen un racional gasto social y conocer los criterios que se aplicarán para su canalización, debería ser el esfuerzo conjunto de un poder legislativo que parece no existir o que cuando menos se mira distorsionado. Si en vez de hacer acusaciones irracionales y furiosas los diputados se ocuparan de orientar serenamente proponiendo mecanismos de canalización de recursos a los estados y municipios -el ejecutivo ya lo ha planteado- en base a una realidad de inercias derivadas de la corrupción y falta de capacitación no sólo de los príistas como los demagogos afirman, la pretendida lucha contra la pobreza dejaría de ser simple enunciado para convertirse en orgullo de un pueblo que ya está harto de diferencias y que anhela encontrar las coincidencias.