Ayer, después de 36 años y cerca de 150 mil muertes, Guatemala vivió la fiesta de la “paz”. Ayer, 24 horas después de la celebración de los santos inocentes y tres dias antes del tercer aniversario del inicio del conflicto armado en Chiapas, Ernesto Zedillo, con otros representantes, de 13 paises cuando menos, fué testigo importante de un acto protocolario entre el gobierno y la guerrilla de un pais, con el que compartimos fronteras, cultura e historia. Ayer mismo algunos afectados afirmaron que la fase armada solo está cumpliendo una etapa; pero las causas que originaron el problema están vigentes, no sin antes recordar a sus miles de desaparecidos, sus heridos, su exilio, su ruptura familiar y su anhelo de libertad, vida digna y justicia.
En México, hoy hacemos un recuento de 1996. Año violento, de aumento en el número de secuestros, de motines en muchos reclusorios, de asaltos en la vía pública y en los hogares, de brotes de inconformidad en la sierra y en las colonias, de marchas agobiantes en la cumbre de los IMECAS, de vendetas y ajustes de cuentas, de reconocimiento del poder del narcotráfico, al que se le destruyeron apenas 2095 pistas de aterrizaje clandestinas en los últimos ocho años, 510 de éstas en el año que mañana termina.
Mañana se cierra un ciclo, en Guatemala, los vítores a líderes guerrilleros habrán cesado para dar paso al retorno de los exiliados y a los trabajos de reconstrucción de un país azotado por casi cuatro décadas de guerra civil, en las oficinas de los empresarios de la guerra, seguramente se revisan estrategias para que este negocio no se vea afectado negativamente y en México haremos nuestra lista de deseos y propósitos para 1997.
” Que las promesas de recuperación económica que nos hace el gobierno lleguen a mi mesa concédenos Señor, “Que la corrupción sea moderada” concédenos señor, ” Que logre un empleo este año” concédenos Señor, ” Que los precios de los productos básicos no aumenten” concédenos señor, “Que mis hijos puedan estudiar” concédenos Señor, “Que el banco no me quite mi casa” concédenos Señor, “Que no me enferme y si acaso ocurre, que alguien me asista sin dejarme en la calle” concédenos Señor. ” Que no me roben mi casa, mi coche o mi cartera” concédenos Señor…….
Y así, aun con el fervor de la navidad y en un reencuentro religioso que muchos habían olvidado en aras del consumismo, los que no han perdido la dimensión del todo, oran en silencio por un futuro que tiene que partir del presente y sin dejar de considerar el pasado: ” Que los millones de pobres no aumenten” ora pro nobis, “Que los que padecen miseria y marginación extrema no lleguen a 25 millones” ora pro nobis, “Que el campo se reactive” ora pro nobis, “Que la planta productiva no se siga desmantelando” ora pro nobis, “Que la iglesia se dedique a sus asuntos y deje a César lo que es de César” ora pro nobis, ” Que los gringos no reactiven el embargo a nuestros productos” ora pro nobis, “Que no se les vaya o ocurrir invadirnos” ora pro nobis, “Que nuestros hombres jóvenes no tengan que emigrar al norte” ora pro nobis, “Que no maten, golpeen, encarcelen o persigan a nuestros conacionales los de la migra” ora pro nobis, “Que los curas no se conviertan en guerrilleros” ora pro nobis, “Que el pentágono no se fije en Chiapas, Guerrero, Oaxaca…..como futuro campo de guerra” ora pro nobis, “Que la guerra deje de ser el negocio más jugoso del planeta” ora pronobis…..
Hasta los sesudos analistas negadores del poder del milagro, dedicarán las últimas 24 horas de 1996, para listar sus deseos, sin ruego, sin letanía con el simple anhelo de un 1997, en el que: la democracia deje de ser retórica de discursos, las elecciones sean un ejercicio limpio y no simple excusa para gastar nuestros impuestos. Habrá quienes esperen el esclarecimiento de la muerte de Luis Donaldo Colosio, la dignificación de la política, la recuperación de los medios masivos para el pueblo, el castigo para quienes desde el poder de los sátelites invaden nuestra casa con violencia, con escenas de linchamientos y homicidios, con promoción de juguetes de guerra y con noticias, lo mismo de Bosnia que de futbol que sólo importan si pueden patrocinarse con la ganacia de productos que nos embrutecen, enferman y dejan sin futuro el año, que pasado mañana comienza
DESEOS PARA AÑO NUEVO. – 30 DICIEMBRE DE 1996
Julio 1, 2008 de liliacisneros