(2a. parte)
La semana pasada, iniciamos una reflexión sobre el liderezago y los grupos de trabajo, para operar proyectos tanto a nivel de empresa privada como de política y cosa pública, apuntando que en el desgaste de un sistema que sabiamente permitía la inclusión de varias corrientes sociales y económicas, México parece deambular sin rumbo, con el asecho de toda suerte de fauna depredadora ansiosa de reducirnos a carroña.
Además de la preponderancia de un liderazgo personal, autoritario que no admite consejos ni sabe escucahar una segunda causa de la anarquia y el fracaso hacia el que estamos caminando, es un deterioro en la educacion de quienes naturalmente son convocados para ocupar los niveles medios e inferiores en el equipo ¿Como esperar que nuestro gerente o director de área tome decisiones razonables o redacte un plan de mediano o corto plazo si no tiene idea de lo que es el mundo y demuestra en su pésima ortografía, su obtención por default del certificado de primaria y su falta de ejercicio en la lectura?
La carencia de los conocimientos más elementales la notamos en el agente de tránsito que prefiere pedirnos una corta en vez de levantar la infracción y esto tiene una sola explicación NO SABEN ESCRIBIR, como tampoco saben hacerlo los médicos que han llevado al grado de la sublimación sus garabatos ilegibles y al de ignominoso ejercicio caciquil la negativa a escribir una nota médica o una historia clinica en el expediente de un paciente, que dicho sea de paso tiene caracter de documento médico legal y por ende con ciertas obligaciones mínimas para su manejo. La excusa que esgrimen es que una vez obtenido su certificado de especilialidad ellos solo hacen su trabajo específico relacioando con la uña del dedo gordo del `pie izquierdo” hacer notas en el expediente es trabajo de los residentes, o en todo caso de mi secretria en el consultorio”, le dicen, el hecho es que NI SABEN ESCRIBIR, ni nadie les enseño a pensar con criterio de equipo y con cierto orden e insititucionalidad.
Una tercera en medio de muchas otras que no analizaremos, es la falta de recursos, propiciada en la mayoría de los casos por las desiciones erróneas de personas más arriba de nosotros. ¿Como hacer un buen trabajo si la voracidad de mi jefe me deja sin presupuetso para contrarar personas de nivel operativo excelente o siquiera satisfactorio? ¿En que gana el pueblo con que se baje el presupuetso de una dependencia a la que se le recortan 4 jardineros y dos choferes? ¿No imaginan que ellos serán parte del desempleo que habrá de aumentarse?¿ de que manera la sociedad puede hacer eficiente el apoyo que organzai para el pueblo si su gobierno no sólo no es partícipe de este pro´posito sino que además pretende autoritaritariamente bloquerlo y en casos extremos hasta confiscar los bienes logrados con aportaciones honestas de la comunidad?
Y más allá de reclamo subjetivo que este o aquel “buen funcionario” de antaño pudiera hacerle al viejo sistema por adeudos relacionado a su empeño y dedicación, lo cierto es que los liderazgos se han desgastado, en parte porque algunos de los que hoy se sienten acreedores defraidados los ejercieron más para beneficio personal que de la empresa o dependencia en la que operaban, y en parte también porque nadie tuvo el cuidado de renovar cuadros, de tal suerte que en una sociedad de jóvenes donde los viejos no gustan y los noveles para desgracia de este pais y de su propia vejez, carecen de autocrítica, respeto y cuidado por nada, que no sea su propio narcisismo y ambición de poder y dinero según se los enseñan en la escuela, en los medios de comunicación y en todo rincón de la tierra.
EL LIDERAZGO NO SALE DE LA URNAS. – 12 enero 1988
Julio 1, 2008 de liliacisneros