En una auténtica diarrea legislativa causada tal vez por fuerzas demoniacas, se aprobaron cuando menos 6 leyes en materia financiera. El asunto preocupa no sólo por la continuidad del sistema al vapor tan denunciado en el pasado por los partidos que eran minoría y de oposición; sino porque al parecer muchos de los modernos legisladores parecen entender el asunto de la “res pública” como un tema de zoología llevado a los extremos de un pseudo-diálogo entre burros, mulos y bueyes en donde el interés de las mayorías afectadas por el hambre, el desempleo y la falta de vivienda sucumbe frente a negociaciones basadas en el chantaje para el logro de prebendas como son: los endeudamientos millonarios, los recortes concertados a partidas “sacrificables” y el histrionismo perpetuado, desde el discurso del perro llorón, a la continuidad de lágrimas de cocodrilo de actores del sector financiero y político que demuestran que frente al “deber ser” prevalece la porquería de un “ser” enlodado por las concertacesiones, la disciplina a los intereses del comercio mundial y la decisión perversa de saqueo en vez de resolver las necesidades mínimas de millones de habitantes del planeta.
En el tan cacareado nuevo milenio -declarado por quien sabe que absurda comisión como el del feminismo- hay una serie de agendas que parecen no importar a quienes solo tienen la mira puesta en los aspectos financieros macro: la sobrepoblación, el hambre, la ecología (cuya problemática está llevando al planeta al extremo del cataclismo autodestructivo) las investigaciones genéticas (que más allá de la ternura de una oveja clonada nos amenazan con el fantasma de las guerras biológicas o la destrucción sistemática de especies vegetales por inventos transgénicos) y el inconmensurable poder de los medios electrónicos de comunicación promotores de audiencias pasivas, son apenas algunos de los temas que debieran captar la atención de legisladores que con el puro interés de su mesada, sin ton ni son y solo por cumplir líneas internas y extranjeras levantan el dedo en actitud aprobatoria de documentos redactados al margen de problemas que afectan directamente el bienestar de los ciudadanos.
Ejemplos de aberraciones abundan, baste con preguntarse si los sujetos de las tan cacareadas afores saben en que les afecta la legislación de la materia. ¿Usted que paga un seguro de gastos médicos mayores conoce acaso sus derechos frente a las compañías aseguradoras? ¿Que le ha aportado el costo legislativo y operativo de un IFE, del que apenas de cuando en cuando se entera que algún funcionario se excede en gastos de representación personal? ¿En que le beneficia o le perjudica a usted que en lugar de 9 millones le autoricen 7 de endeudamiento al D.F. si de cualquier manera las cosas parecen mantener su statu quo de impunidad, corrupción e ineficiencia?