Con un enfoque economicista podemos decir que la historia está marcada por los modos de producción y las luchas para repartir mercados. Las revoluciones se dan cuando los sistemas productivos adoptados generan tal desigualdad social que la convivencia se hace intolerable y por lo mismo, inviable el sistema que la sustenta; en tanto que los comerciantes siempre tendrán en cuenta que uno de los productos permanentes a lo largo del devenir humano son precisamente las armas.
A medida que las actividades comerciales y productivas se amplian en el mundo como resultado de la explosión demográfica, los sistemas capitalistas y su versión más moderna el neoliberalismo, polarizan el papel que juegan algunos paises dentro del proceso productivo y así, potencias como la que para bien o para mal son nuestros vecinos más inmediatos, tienen el carácter de productores de tecnología, en tanto que nosotros debemos conformarnos con ser proveedores de materia prima y fuerza de trabajo barata.
Soñadores como somos los mexicanos, pretendimos acceder al capitalismo moderno de manera abrupta y por ende artificial, el porfiriato, al igual que lo han hecho los regímenes a partir de Miguel de la Madrid, sustentó el progreso en la inversión extranjera sin límites y si bién es cierto que los regímenes postrevolucionarios generaron una cierta burguesía nacional, esta siempre fue dependiente del proteccionismo estatal, sin conciencia de clase y mucho menos con compromiso real hacia el país que le sustentó. Ante tal realidad, la abrupta entrada a la globalización nos deja en condiciones de peones muy comprometidos en el ajedrez del comercio y la producción internacional y de ello dan razón irrefutable los hechos de la semana anterior, que contra toda la retórica optimista, nos coloca en situación de mayor daño que muchas otras economías igual de dependientes y endeudadas, casos como Chile, que se pudo defender un poco pórque su gobierno ha decidido medidas impositivas al ingreso de capitales oportunistas o golondrinos deberían inducirnos a la reflexión.
¿Que Hacer? he aquí la gran pregunta, pórque nadie en su sano juicio podría recomendar regresar al extremo proteccionista de fronteras cerradas, ni China -cuya impacto por razón de la nueva condición de Hong Kong tiene mucho que ver en el dragón que está a punto de devorarnos- lo ha considerado; pero tampoco se vale pretender que por la simple fantasía o influencia de vecindad, debamos aplicar aquí las mismas reglas que se ocupan en los paises productores de alta tecnologia, a no ser que en una perversidad sin límites, el propósito inconfesado de nuestros dirigentes y pseudo inversionistas nacionales sea la entrega, sin condiciones, de todo lo que hemos defendido a lo largo de nuestra abrupta y dolorosa historia.
MALDITA VECINDAD. – 3 de noviembre de 1997
Julio 1, 2008 de liliacisneros