“Hechos son amores y no buenas razones” reza el adagio, muy oportuno a propósito del sexto aniversario de la muerte de Luis Donaldo Colosio y la virtual exclusión de personas vinculadas a él, en la selección para las candidaturas por el partido cuyo candidato se comprometió a dar continuidad a los postulados del sonorense; y esto da lugar a cuestionamientos: ¿La marginación de sus amigos es mera coincidencia, falta de sensibilidad política o simple y llana inmadurez? La disminución de la concurrencia a los actos de remembranza ¿es una forma de descalificar la tendencia a utilizar el vergonzoso homicidio como pretexto mercadotécnico para los correligionarios de quien gobernaba el estado donde el candidato priísta fue ultimado? ¿Será la sospecha de que su memoria continúa arraigada en amplios sectores de la población lo que indujo a acusaciones ligeras y al argumento de supuestas acciones penales esgrimidas a destiempo por aquel que indudablemente no estuvo, ni política ni moralmente, de acuerdo con la selección del candidato asesinado
Condición humana lo es la vanidad y el egoísmo, solo con una gran dosis de madurez puede reconocerse la acción de otros, pues la proclividad a dejar de ver la paja del ojo ajeno y analizar el tamaño de la viga del propio, es apenas privilegio de unos cuantos entre los que no podrían contarse muchos funcionarios que apenas llegan y empiezan por cambiar muebles, quemar archivos y procurar a toda costa el olvido de su antecesor; en este contexto ¿Es posible confiar en la promesa de rescatar el proyecto de alguien cuya memoria está ahí como recordatorio vivo de muchos errores? Aun antes de ser candidato Colosio reconoció el poder del ciudadano y trabajó con grupos plurales no sólo para darse baños de sociedad civil, sino para implementar desde ya, diversas iniciativas ¿Habrá algún candidato con los tamaños para reconocer ésto? ¿Será verdad que hoy dichos grupos se miran más como botín del que pueden obtenerse votos y no como titulares de acciones serias que encontraron un cauce para las demandas no resueltas de la agenda social? El puro reconocimiento verbal del poder ciudadano que impulsó Colosio, ¿será suficiente para abandonar actitudes pusilánimes y por fin resolver agendas como: el crecimiento sostenido con equidad, la recuperación del campo, el respeto a los derechos de los indígenas, el federalismo, el fortalecimiento de las división de poderes y una variedad de asuntos como el medio ambiente, los grupos vulnerables y la minorías que dieron sustento a su ideario? Quien más allá del discurso pseudo-sensasionalista dio señales indubitables este 23 de marzo de continuar su plataforma y dar un verdadero tratamiento de vinculación con las causas de la sociedad civil?